Las luchas de gladiadores, el célebre espectáculo de la antigua Roma

Desde que abriera sus puertas al público en el año 2000, en el antiguo edificio del Hospital San Juan de Dios, el Museo Arqueológico de Alicante ha ofrecido diversas exposiciones temporales de enorme interés. La última, que permanecerá expuesta hasta octubre del presente año 2022, es una muestra sumamente interesante sobre los héroes de la antigua Roma, aquellos famosos luchadores que en los anfiteatros, de la República primero y del Imperio después, entregaban sus vidas combatiendo contra las fieras y contra otros hombres armados. Me refiero a los célebres gladiadores.

La exposición monográfica, titulada Gladiadores. Héroes del Coliseo, está cuidada hasta el mínimo detalle, destacando la iluminación, los decorados, los paneles gráficos y audiovisuales, y las piezas arqueológicas traídas sobre todo de Roma y Nápoles. No en vano, la excelente ambientación es la cualidad más característica del MARQ, un museo que trabaja con exquisita profesionalidad y siempre ofrece al visitante una experiencia gratificante. La muestra en sí se organiza en tres salas, y explica los orígenes del popular espectáculo de las luchas de gladiadores, la vida de éstos en las escuelas de entrenamiento o ludus, los tipos de combatientes y sus equipamientos, las reglas del combate y las características de los anfiteatros, con mención especial para el Coliseo de Roma, o como lo conocían los romanos de entonces, el anfiteatro de los emperadores Flavios.

La literatura y el cine a menudo han tergiversado la realidad histórica. Pero es innegable que los munera o gladiadores fueron especialmente admirados y populares en Roma. La mayoría no vivían más allá de los treinta años y se conservan algunas de sus lápidas. En las salas del MARQ se exhibe alguna, y se han recreado varias luchas, con un imponente león saltando, con sus fauces abiertas, sobre la lanza de un intrépido luchador, con la cabeza vendada y ensangrentado.

De entrada, la procedencia de los gladiadores era variada: prisioneros de guerra, condenados por delitos graves, esclavos e incluso hombres libres, los cuales, buscando riquezas fáciles o fama, se convertían voluntariamente en gladiadores, teniendo que renunciar temporalmente a sus derechos.

También eran diversos los tipos de gladiadores, con indumentaria y técnicas de lucha propias. Los especialidades más conocidas son el samnita, el tracio, el mirmillón, el secutor, el hoplomaco y el reciario. Estos últimos luchadores combatían con la cabeza descubierta y una red, para azotar y enredar las armas de los rivales, un tridente y un puñal. Por el contrario, el hoplomaco portaba un equipo pesado, con casco y escudo redondo de hierro para la defensa, y una espada y una lanza para atacar al adversario. Los combates se sometían a reglas estrictas, por las que velaban en la arena dos árbitros. Y solo cabían tres posibles resultados: victoria, muerte o indulto.

En suma, aunque el prestigioso museo de la Diputación de Alicante ofrece visitas guiadas a quienes desean profundizar en la temática y experimentar una inmersión plena, el visitante que no conoce la historia de Roma y su legado puede estar seguro, a pesar de todo, de que al ingresar en el MARQ, al menos de aquí a octubre, pone sus pies, como un espectador más, en aquellos célebres y sangrientos espectáculos de la Ciudad Eterna. Ya para compartir el júbilo de las masas, ya para reprobarlo.

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